Hace algunas semanas se decretó en Kueski que todos los empleados debíamos trabajar desde casa, el distanciamiento social es importantísimo en estos tiempos en el que el coronavirus amenaza con enfermarnos a todos si no somos prudentes en nuestra interacción física y social. La medida de hacer home office se tomó una semana antes que muchas empresas comenzaran a tomar esta práctica como «mandatoria», por lo que mis compañeros y yo comenzamos a trabajar 100% desde casa desde el 13 de marzo de 2020.

Antes de esta fecha, tomarme un día para hacer home office, concentrarme en mis pendientes y ser muy productiva a causa del silencio en casa y ambiente propicio para la creatividad, era un sueño, no porque Kueski no permita el trabajo remoto, de hecho parte de nuestra cultura es poder trabajar de esta forma cada vez que lo deseamos, pero por mi posición laboral y necesidad de interacción en persona, llegaba a ser bastante complicado el tomarme un día para trabajar en casa, lejos de cualquier distracción.

Al inicio de año, si alguien me hubiera contado que a raíz de esta pandemia tendríamos que trabajar de manera «obligatoria» en casa, no me la hubiera creído y posiblemente no me hubiera imaginado lo difícil que me resultaría hacerlo las primeras 3 semanas. Les cuento un poco más sobre esto a continuación.

Los primeros días de trabajo remoto fueron a mis ojos «muy productivos», me conectaba tempranito a Slack y a leer correos, cómoda y con las condiciones propicias para tomar las llamadas que tuviera agendadas durante la mañana, no me podía faltar un litro de café de prensa francesa (delicioso) para aguantar la mañana y comenzar con ese boost necesario.

Así es como comenzaba a «darle», me era fácil trabajar de corrido de 9:00 am a 8:00 pm, muchas veces sin comer bien o tomarme un tiempo para hacer actividades básicas como pararme de mi silla, ir al baño o ir por agua, poco a poco, este ritmo se volvió una costumbre y me parecía imposible desconectarme de mis actividades laborales, me encontraba pensando en pendientes, tareas y actividades del trabajo desde las 7:00 am y muchas veces me iba a la cama con mi laptop descansando o cargándose en el buró.

Como ser productivo en casa
Considera la importancia de tomar espacios de descanso y esparcimiento para aumentar tu productividad.

Esos días logré sacar muchísimo trabajo acumulado, contestaba mails en tiempo récord y mis pensamientos se encontraban a mil por hora, pero nunca pensé que eso iba a ser poco sostenible a lo largo del tiempo. Este comportamiento enfermizo y workaholic se extendió casi 3 semanas, no logré ponerme límites, después de todo estaba haciendo cada vez más y eso era bueno para la empresa y también para mi equipo, ¿cómo podía quejarme ante esa señal de éxito?

Me comenzó a costar mucho trabajo distinguir entre días hábiles e inhábiles, después de todo, al estar encerrada los fines de semana no tenía mucho que hacer y ver la televisión parecía ser una actividad que me hacía malgastar mi tiempo por lo que prefería seguir leyendo libros relacionados con mis actividades laborales o, incluso, seguir trabajando.

Poco a poco esas acciones empezaron a pegarme emocionalmente ya que no podía descansar y dormir bien, dormía abrumada y estresada y despertaba pensando en cómo solucionar problemas en vez de sentirme radiante y descansada, mi mente estaba en un estado de máxima productividad y, aunque hasta ese momento puedo afirmar que mi productividad creció muchísimo, puedo decirles que en realidad todo fue una trampa que yo misma me puse o como se dice en inglés un catch 22.

No me di cuenta sola y no fue fácil renunciar a aquella utópica productividad, mi wake up call fue un día en el que platicando con mis papás por WhatsApp, me notaron MUY estresada y mi mamá me dio la regañada de mi vida, me pidió descansar y me hizo ver la poca claridad que tenía por solo estar pensando en trabajar y poco en divertirme.

Afortunadamente después de esa plática recapacité y me di cuenta que debía de tomar espacios de descanso, esparcimiento y que no tiene nada de malo disfrutar tu noche viendo series, caricaturas o stand up comedy en vez de invertir tu tiempo en sólo alimentar la mente y vivir para crear. El proceso comenzó el Jueves Santo y terminó el Domingo de Pascua, me permití desconectar mi mente al 100% y durante todo ese fin de semana me aventé un maratón de series, películas, tardes de botana y juegos de mesa, me divertí como hace mucho tiempo no lo hacía y ese «me-time» fue reparador y tranquilizante.

Unos días después de esta revelación puedo decirles que la productividad al trabajar en casa en efecto puede crecer, es importante mostrar nuestra disciplina, valor laboral y resultados cada día, está en nosotros el concentrarnos y dar la milla extra cada vez que se requiere o distraernos y dejarnos llevar por la comodidad del hogar y las distracciones familiares, pero en ese camino no sólo es importante balancear nuestra carga laboral y enfocarnos en dar resultados, también es vital ser disciplinados en nuestra rutina del día.

Te recomiendo hacer espacio y tiempo para cada cosa y actividad que sea necesaria en tu vida, después de todo nuestra productividad no solo es necesaria en nuestro trabajo sino también con nuestros seres queridos y en nuestra vida espiritual, ¿no crees?


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